Confía en tus decisiones

Alberquita del Hotel City Express Plus Mérida.

Alberquita del Hotel City Express Plus Mérida.

Subirte a un avión cambia totalmente cuando te pones unos audífonos. Jamás los había utilizado porque soy demasiado paniqueada con estar lista donde debo estar, me gusta sentirme segura sin contratiempos entonces no me había permitido ponérmelos antes porque uno debe estar concentrado en este tipo de cosas sino te agarran las sorpresas ¿no?. Esas que no me gustan. 

Hoy en día es posible ver que todos los viajeros cuentan con un celular donde estamos continuamente buscando un qué hacer. Ya sea en redes o por mensajitos logramos contarles a los nuestros los avisos más importantes como que ya estás esperando en la sala de abordar o que ya estás en el avión esperando a despegar hasta que una azafata les pide a todos los pasajeros que esta prohibido el uso de celulares durante el despegue. Este es mi último avión a casa, estoy emocionada como chiquita por llegar a ver a mi familia. 

Hace tiempo que no viajaba totalmente sola donde disfruté tanto a mi amiga Cristina y mi pasión por mis proyectos. Hace tiempo que no tomaba fotos en una boda, que no me cansaba tanto de hacerlo durante 14 horas seguidas, que no sentía ese dolor de los pies como cuando haces un viaje a una ciudad donde la caminaste como jamás lo habías hecho, que te hormiguean y al día siguiente no sabes que te duele más si los pies, la mano o la punta de la uña. Hace tiempo que no moría de calor en pleno mediodía cuando los novios han decidido hacer su sesión con el sol encima o de que veía a alguien trabajar con la misma pasión con la que lo hacías hace 5 años.

Eso hizo este viaje. Cristy me recordó lo que sentía, vivía, amaba, soñaba, creía y me mantenía feliz antes de mis hijos. Valoré. Reforcé con ganas mis últimas decisiones. Me olvidé de esos pensamientos de “y si hubiera...” porque en realidad nunca tomaría otro camino. Ahora lo reafirmé. Hoy, entiendo tanto que te agradezco mucho haberme hecho esa oferta tan bonita: -Aro, ¿me acompañas a una boda en Mérida?- yo solo conteste que sí, mira que ya se acabó y ya voy a casa. 

Parecía que el tiempo se hubiera detenido y que solo existía esta plática continua contigo, encerradas en un cuarto de un bonito hotel en la ciudad mas tranquila que he conocido. Hablamos y hablamos poniéndonos al día pues desde tu boda que no nos veíamos hace año y medio. La verdad es que gracias a estos medios electrónicos no te había extrañado, pero nada se compara con uno de esos abrazos que solo tú sabes dar. 

Aprendí que con actitud tu mundo cambia, durante la boda me cansaba físicamente, luego mentalmente, respiraba y recordaba estar en paz, sentir el presente que tanto te dedicas a recordarnos y pum, volvía mi actitud y volvía a empezar. Me sorprendí de lo fácil que es cambiar ese mundito agobiado en el que a veces nos sumergimos que nos tira a la desgracia aún en los días más maratónicos como es documentar una boda. 

Actitud. Obviamente la extrapolé a lo que dedico mis días hoy, ningún día es tan cansado o agobiante que nos justifique una mala actitud con los nuestros. Me aplaudí por cansarme tanto todos estos años, y aceptarlo, pero ahora sumaré cada día ser aún más consciente, parar, respirar esa paz durante unos minutos y no solo seguir sino seguir con mi mejor actitud.

Siempre hay alguien esperándonos en casa, o en tu destino que hoy agradezco a la tecnología que exista de esta manera porque no se logra extrañar al cien a alguien, todos estamos al otro lado de un celular esperando conectar con alguien. Pero qué gran diferencia es dar un abrazo sin tecnología de por medio así que ahí voy con los míos para sentirlos y poderles dar uno a cada uno que valga la pena.

Gracias Cristy. Te seguiré admirando tu pasión, entrega y cómo siempre quieres conectarte contigo y los tuyos, por fortuna soy una de ellos :).

No te pierdas el próximo videoblog, obvioooo es con ella.